La Nación

Minga llegaría a Bogotá

A las 11 de la mañana, los mingueros que salían después de una ducha comunal con manguera a las afueras del coliseo El Pueblo, que desató la crítica de algunos sectores por el riesgo de bioseguridad que esto representa, dejaban atrás al Cristo Rey que con sus brazos abiertos les había dado la bienvenida a la “sucursal del cielo” días atrás.

Los indígenas habían llegado a esta ciudad con la intención de reunirse con el presidente de la República, Iván Duque, por la defensa de la vida, el respeto a los territorios y la escandalosa cifra de asesinatos contra líderes sociales e integrantes de los colectivos indígenas. Tras la ausencia de Duque en la mesa de conversación propuesta, y ante el desacuerdo con los delegados del gobierno, la minga decidió dirigirse a la capital.

“Si Duque no viene a la minga, la minga va a donde Duque”, dijo el senador de la República de la etnia Nasa, Feliciano Valencia.

En una caravana de chivas, camionetas y monteros, la minga indígena atravesó el departamento del Valle del Cauca, junto al río que le da su nombre y que le hace compañía a la distancia a una carretera poco sinuosa.

Cañaduzales, hondonadas fértiles, verdes exuberantes y árboles centenarios que inspiraron a Jorge Isaac hace más de un siglo y medio, fueron el telón de fondo de una tromba decidida, que con pitos y clamores busca ser escuchada.

“Los pueblos que caminamos la palabra, estamos siendo víctimas de un modelo de muerte, guerra y destrucción, este, que quiere despojarnos de la vida y el territorio. Es triste ver constantemente asesinatos, masacres, estigmatización a las comunidades y un olvido histórico por parte de la ciudadanía en general, pero, en especial del Gobierno Nacional”, menciona un comunicado del Concejo Regional Indígena del Cauca.

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